Clásica 2

Revista de Ópera y Música Clásica

La ópera Die Tote Stadt de Korngold en ABAO

Fecha de publicación: 10 de abril de 2012

El próximo sábado 21 de abril la Asociación Amigos de la Ópera de Bilbao estrena la ópera en tres actos Die Tote Stadt de Erich Wolfgang Korngold (1897-1957) con libreto de Julius y Erich Wolfgang Korngold basado en  la novela Bruges-la-morte de Georges Rodenbach y en la su obra de teatro Le mirage traducida al alemán por Siegfried Trebitsch

Fechas del evento: Desde el 21 de abril de 2012 hasta el 30 de abril de 2012
Die Tote Stadt de Korngold

 

Música clásicaNOTICIAS DE ÓPERA EN CLASICA2

La producción, de Willy Decker, fue estrenada en Salzburger Festspiele de 2004, coproducida por la Wiener Staatsoper y la De Nederlandse Opera de Amsterdam y que tuvimos la ocasión de ver en el Teatro Real de Madrid el año 2010 y en el Liceu de Barcelona en 2006. 
 
Las representaciones tendrán lugar los días 21,24, 27 y 30 de abril 2012
 
Revista de música clásicaFICHA TÉCNICA  
 
(Fuente ABAO)
 
Director Musical Erik Nielsen
Director de escena: Willy Decker
Director del Coro:  Boris Dujin
 
Reparto
Paul (tenor): Robert Dean Smith
Marietta / La aparición de Marie (soprano): Emily Magee
Frank (barítono): Tommi Hakala
Brigitta (contralto). Christa Mayer
Juliette (soprano): Marta Ubieta
Lucienne (mezzosoprano): Marisa Martins
Gaston (papel mudo)
Victorin (tenor): Manuel de Diego
Fritz (barítono): Tommi Hakala
Graf Albert (tenor) :Peter Gijsbertsen
 
Beguinas y participantes en la procesión de Corpus Christi (coro de voces blancas, coro mixto)
 
Bailarines (cuerpo de ballet)
Orquesta Sinfónica de Bilbao
Coro de la Ópera de Bilbao
Coro infantil Leioa Kantika Korala
 
Revista de música clásicaARGUMENTO
 
Localización: en Brujas, a finales del siglo XIX
 
 
Revista de música clásicaActo I. Paul, militar retirado y viudo, vive solo y dedicado a la memoria a su difunta mujer, Marie. Todos a su alrededor se han distanciado de él, salvo la anciana Brigitta, que se ha quedado en su casa como ama de llaves. Pero todo ha cambiado de golpe, según comenta Brigitta a Frank, el único amigo que le queda a su señor Paul. Éste comenta a su amigo que ha recuperado el ánimo para seguir adelante, pues cree haber visto a su fallecida esposa el día anterior en la calle. Frank intenta hacer entrar en razón a Paul, pero éste está demasiado exaltado como para escucharle, y dice que habló con la desconocida, invitándola a una visita a su casa, y que ella consintió. Paul se queda solo, adorando a las reliquias de su difunta mujer (en una habitación de su casa ha instalado una especie de memorial donde conserva su retrato, sus vestidos y mechones de sus cabellos). Brigitta entra para poner más flores, y anuncia la llegada de una señora desconocida, Marietta, a la que deja entrar con ciertos remilgos. Cuando entra Marietta, Paul sólo quiere reconocer en ella a su llorada mujer, dulce y suave de carácter. El iluso logra convencer a la desconocida para que se ponga un chal que perteneció a la difunta, y el parecido le parece aún más grande que el día anterior. La invitada lleva hasta un nombre parecido, pues se llama Marietta, y cuando ve un laúd se acompaña para cantar sobre amores perdidos. Pero el carácter de Marietta es muy distinto al de la difunta Marie: no es sumisa y reservada como ella, sino rebelde e independiente. Al oír pasar por la calle a sus amigos del teatro, cuenta que ella es bailarina de profesión. Paul le pide que no se marche, pero Marietta lo entiende mal, lo que crea una situación embarazosa entre la invitada y su anfitrión. Pero finalmente llegan sus amigos para llevársela al teatro y se marcha con ellos sin que se aclare el asunto. El espectro de la difunta Marie sale entonces del cuadro para recriminarle a Paul que la esté olvidando, y declara querer un amor que fue, que es y que será.
 
 
Revista de música clásicaActo II. Poco tiempo después, Marietta se ha convertido en la amante de Paul. Pero el obsesionado Paul sospecha que podría estar engañándole, puesto que ella no apareció para su ensayo de la mañana, y vigila su casa. Aparece Brigitta vestida de monja que entra en un convento. Al fin llega Frank con la llave de la casa de Marietta, y las sospechas de Paul se confirman: su amigo está comprometido también con ella. El comportamiento de la compañía de teatro de Marietta, que llega poco después por el canal, sólo aviva sus malsanas sospechas. Todos los hombres, Fritz, Victorin, el Conde y Gaston la besan en alguna parte. Marietta quiere ensayar entonces la escena de Robert le diable en que la abadesa Hélène resucita. Para Paul, que la observa en su actuación, toda la escena se convierte en una fantasmagoría angustiosa y perturbadora en la que Marietta se confunde con Marie. Sin aguantar más, se lanza sobre Marietta y la acusa de depravada y mentirosa, declarándole que no es a ella a quien quiere, sino que a través de ella sigue deseando a su mujer fallecida. Marietta contesta con una ofensa de seducción de la que Paul no logra defenderse. Es más, acuciado por el deseo, acepta que Marietta pase la noche con él por primera vez en su propia casa.
 
 
Revista de música clásicaActo III. A la mañana siguiente, Marietta desafía al retrato de Marie y dice haber conquistado por completo a Paul. Fuera se oyen niños que se juntan a una procesión. Paul, que había salido, atormentado por las tensiones entre su lealtad hacia el pasado y su necesidad de un presente verdadero, sorprende a Marietta en la habitación de Marie al volver a su casa. Pasa la procesión del Corpus Christi por las ventanas, con todos los habitantes de la ciudad en la calle. Marietta quiere ver la procesión desde la ventana con Paul, pero él no quiere que la gente les vea juntos. Por eso, le permite a Marietta verla escondida detrás de él, pero ella pierde entonces todo interés. La procesión se convierte para Paul en un símbolo de la beatitud y la felicidad del pasado. Marietta se mofa de él por su devoción hacia la mujer muerta y vuelve a desafiar al retrato. Comienza un baile frenético con un mechón de pelo de Marie en la mano. Paul intenta arrancárselo y termina estrangulándola con él. Repentinamente, Paul despierta y se encuentra con que Marietta, que después de su primera visita había salido para llegar a tiempo a su ensayo, vuelve para recoger las rosas y el paraguas que había olvidado llevarse consigo. Frank nota un cambio en su amigo y poco a poco, Paul llega a entender que su sueño ha sido destrozado por una pesadilla, de tal modo que se ha liberado de su obsesión con el pasado. Frank le sugiere abandonar Brujas.
 
 Jan Nuchelmans
 
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