Clásica 2

Revista de Ópera y Música Clásica

Iphigenie auf Tauris en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona

Fecha de publicación: 21 de agosto de 2010

Como ya anunciamos en el artículo dedicado a la temporada operística 2010-2011 del Liceu de Barcelona, ésta comienza con la puesta en escena de la versión vienesa en alemán de: Iphigenie auf Tauris. Completamos la información con la ficha técnica publicada por el Liceu y la sinopsis argumental con los momentos estelares de la ópera. Las representaciones tendrán lugar los días 4, 5, 6 y 7 de septiembre 2010.

Iphigenie auf Tauris en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona

 

Música ClásicaEL LICEU DE BARCELONA Y LA ÓPERA

Revista de música clásicaFICHA TÉCNICA DE LA OPERA 

(Fuente: Gran Teatre del Liceu de Barcelona)
 
Ópera en cuatro actos. Libreto de François Guillard. Música de Christoph Willibald Gluck. Estrenada el 18 de mayo de 1779 en la Académie de Musique de París. Estrenada en una nueva versión en alemán el 23 de octubre de 1781 en el Burgtheater de Viena. Estreno en el Gran Teatre del Liceu de la versión vienesa.
 
"La segunda versión de Iphigenie auf Tauris, que se presenta ahora en España por primera vez, marcó el fin de la época parisina del compositor (1773-1779), en la que se produjo la famosa querella entre la ópera italiana (Piccini) y la francesa o reformada (Gluck). Se considera una de las óperas más perfectas y brillantes de Gluck, que consigue una extraordinaria intensidad expresiva mediante la perfecta fusión de los elementos musicales y dramáticos. La producción que presenta el Liceu ha sido realizada por la gran coreógrafa Pina Bausch". 
 
Dirección musical: Jan Michael Horstmann
Dirección de escena y coreografía: Pina Bausch
Escenografía y vestuario: Pina Bausch y Jürgen Dreier
Producción: Tanztheater Wuppertal
 
REPARTO: Elisabete Matos, Nikolai Andrei Schukoff, Christopher Maltmann, Gerd Grochowski y Cécile van de Sant. (4 y 6 de septiembre de 2010). Danielle Halbwachs, Norbert Ernst, Markus Eiche, Gerd Grochowski y Cécile van de Sant. (5 y 7 de septiembre de 2010)
 
Orquestra Simfònica Julià Carbonell de les Terres de Lleida 

Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana 

 

Revista de música clásicaARGUMENTO Y MOMENTOS ESTELARES

Cinco años después del final de la Guerra de Troya la princesa griega Iphigénie, en compañía de algunos compatriotas griegos, ha sido trasladada a Escitia, a las lejanas tierras de Táuride, por la diosa Diana. Ésta la había salvado de una muerte segura cuando iba a ser sacrificada en Áulide, y ahora es su sacerdotisa entre los tauros. 
 
ACTO I
La acción comienza en medio de una  furibunda tormenta que asola las costas de Táuride. Iphigénie y otras sacerdotisas griegas oran en el templo de Diana para que se haga la calma. Iphigénie ha tenido un terrible sueño parejo a la terrible tempestad. En él ha visto como en su Argos natal, su padre, Agamenón, ha muerto a manos de su madre, Clitemnestra, al tiempo que la propia Iphigénie se ve obligada a matar, contra su voluntad, a su hermano, Orestes.
 
Ante semejante panorama Iphigénie suplica a la diosa Diana que ponga fin a su exilio y que le permita unirse a su hermano en la muerte. Es cuando canta la preciosa aria: "Ô toi qui prolongeas mes jours".
 
El rey escita Thoas entra en escena con una multitud de sus súbditos. El también ha soñado que su vida está en peligro y solo se salvara con el sacrificio de un extranjero. “De noirs presentiments”. Por ello le pide a Iphigénie que sacrifique al primer extranjero que llegue a Táuride. 
 
De repente se anuncia la llegada de dos extranjeros que se han pedido con la tormenta, - dos jóvenes griegos - Orestes (viajando de incógnito) y su amigo Pylades que son inmediatamente encarcelados.
 
ACTO II
En su celda de la prisión, Orestes se lamenta de que él sea la causa de la muerte de Pylades ("Dieux qui me poursuivez"). 
 
Pylades le contesta que está contento de morir en compañía de su amigo Orestes “Unis dès la plus tender enfance”. Apenas ha expresado estos sentimientos los guardias llegan para llevárselo quedándose Orestes sólo en el calabozo.
 
Es entonces cuando Orestes, cayendo en un profundo sopor, es visitado por las Furias que le atormentan recordándole que mató a su madre Clitemnestra. Se hace la calma cuando Iphigénie aparece y Orestes canta "Le calme rentre dans ma coeur!"
 
Iphigénie interroga a su hermano, al que no reconoce, y se entera por él de que su visión de la muerte de Agamenón era cierta, y que además Orestes ha vengado el asesinato de su padre matando a Clitemnestra.
 
Iphigénie organiza con sus sacerdotisas las honras fúnebres en honor de su familia "Ô malheureuse Iphigénie!", y también reza por Orestes “Ô mon frère
 
ACTO III
En sus aposentos, Iphigénie, determina salvar la vida de uno de los prisioneros y enviar al otro a Argos con un mensaje para Elektra, su hermana, eligiendo a Orestes “D’une image, hélas! trop chérie”  y “Je pourrais du tyran”.
 
Una vez solos los dos amigos encuentran insoportable que cualquiera de ellos deba vivir a costa de la vida del otro. Dúo: “Et tu prétends encore que tu m’aimes” 
 
Pylades implora a  Orestes que le deje ser a él el sacrificado “Ah! Mon ami, j’implore ta pitié!”, pero Orestes se ofrece en su lugar. Amenaza con suicidarse si se niegan, por lo Iphigénie entrega a Pylades el mensaje que quiere entregarse a su hermana Elektra en Argos. Pylades jura que salvará a su amigo o morirá en el intento. 
 
ACTO IV
En el templo Iphigénie ora a Diana. Algo en el fondo de su corazón le impide sacrificar el joven griego "Je t’implore et je tremble”, pero al no recibir señal de la diosa, se prepara para cumplir con su deber.
 
Orestes apremia para que se cumpla la orden pues se siente culpable. Iphigénie toma el cuchillo y Orestes, frente a la muerte, invoca la memoria de su hermana Iphigénie, a quien cree muerta en Áulide.
 
Iphigénie y las sacerdotisas griegas se dan cuenta de quién es él: su hermano, su rey. 
 
Thoas, que ve que no han sacrificado a ninguno de los dos extranjeros y furioso por su descubrimiento de la fuga de Pylades, irrumpe en el templo para ejecutar el mismo a Orestes. En ese momento entra Pylades al frente de los griegos de Táuride y mata a Thoas.
 
Los griegos y los escitas se enfrentan en combate, pero Diana desciende en una nube y ordena a los escitas que obedezcan sus órdenes. Son estas: Orestes, Iphigénie y Pylades volverán a Grecia en compañía de los griegos.
 
Orestes revela a Pylades la verdadera identidad de Iphigénie “Dans cet objet touchant” entre el regocijo de los exiliados griegos, finalizando así la obra. 
 
Manuel López-Benito
 

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