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Revista de Ópera y Música Clásica

La Música Clásica y el Impresionismo (I)

Fecha de publicación: 19 de noviembre de 2011

LA MÚSICA CLÁSICA Y LA PINTURA. El Impresionismo nace, sólo y sin saberlo, la tarde del 15 de Abril de 1874 al inaugurar Nadar -en su estudio fotográfico situado en el Boulevard des Capuchinos de París- la primera exposición colectiva con ¡30 artistas!, alejada de cualquier iniciativa “oficial” ni, por supuesto, subvencionada por mecenas alguno. Parafraseando a Gila, podríamos haber exclamado ante semejante soledad en el alumbramiento de este estilo pictórico que iba a revolucionar la estética del resto de las expresiones artísticas, y entre ellas la música: ¡Qué sea la última vez que naces sólo! 

La Música Clásica y el Impresionismo (I)

 

Música clásicaLA PINTURA Y LA MÚSICA CLÁSICA EN CLASICA2

Varias fueron las novedades con las que impactó al desconcertado público asistente al parto. Podemos destacar  fundamentales dos: una de carácter técnico y otra de carácter semántico. Desde el punto de vista técnico se trata de la exaltación del color en sus manifestaciones más brillantes, puras y claras. Colorido al poder, combinado con la pequeña pincelada, insinuadora y libre que nos devuelve toda su capacidad expresiva al separarnos del lienzo. Nuestros ojos  funden e integran todas y cada una de esas pequeñas células cargadas de color para dar sentido al conjunto, y emocionarnos al “verlo”. 
 
Desde el punto semántico los artistas hacen que  los motivos salgan a la calle. Abandonan los estudios. Escenas cotidianas al aire libre, paisajes en sus múltiples variantes, naturaleza en todo su esplendor plasmada en los lienzos, van a ser las musas del nuevo lenguaje pictórico. 
  
Si bien el epicentro de este terremoto se sitúa en París, la onda sísmica se va a difundir por toda Europa y llegará, entre otras naciones, a Alemania. La llevaran la pléyade de  pintores que “peregrinaron” a la capital francesa que, desde mediados del siglo XIX, se había convertido en la Meca del Arte desplazando a Roma. Entre ellos destacamos a Max Liebermann (1874-1935), del quién he elegido la obra que ilustra este artículo: Münchner Biergarten –  jardín de cervecería muniquesa-. 
 
Viajaron también, entre otros, pintores de la talla de Leo von König (1871-1944), Fritz von Uhde (1848-1911), Lesser Ury (1861-1931), Heinrich von Zügel (1850-1941), Max Slevogt (1868-1932), o Lovis Corinth (1858-1925).  
 

Revista de música clásicaLA MÚSICA CLÁSICA 

Coetáneo a la exposición fundacional del movimiento Impresionista, el mundo de la música europea asiste a los nacimientos de páginas emblemáticas. Así, en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo se estrena Boris Godunov, ópera de Modest Petrovich Mussorgsky con libreto de Aleksander Pushkin, y en Viena, en el Theater-an-der-Wien se presenta Die Fledermaus (El Murciélago), opereta  de Johann Strauss Jr
 
En París, es Vincent d'Indy quién estrena la Obertura Piccolomini (Max and Thekta), y George Bizet hace lo propio con su Obertura en do menor. Milán acoge sobrecogida, en la Iglesia de San Marco, una de las obras más impresionantes de Giuseppe Verdi: El Réquiem, escrito en memoria del poeta, novelista y patriota Alessandro Manzini.

Audición de música clásicaAUDICIÓN DE MÚSICA CLÁSICA 

Del cuadro de Liebermann sugiero que os fijéis en los pequeños detalles que hacen de esta escena al aire libre un canto a la placidez. Propongo los siguientes: la muñeca en el suelo; el bastón en el árbol; el saludo con la pajilla; el sorbo de agua de una de las niñas;  el cubo verde de otra de ellas; la mano en la cara de la anciana, y ¡La orquesta! 
  
La música acuna la escena. Imagino que sonaba, y gracias a la magia de esta nueva herramienta llamada Internet, hago sonar: Feuerfest! polka francesa Op. 269 de Josef Strauss (1827-1870) – el pequeño de los Strauss-, estrenada en la Blumensäle (la Sala de las Flores), de la Ringstrasse de Viena, en 1869 durante el baile organizado para celebrar que el fabricante de cajas fuertes Franz von Wertheim acababa de vender la unidad número 20.000. Todas ellas a prueba de fuego -en alemán Feuerfest!.- garantizando que si en un incendio doméstico todo se podría perder, nunca lo haría la Caja Franz von Wertheim ni, evidentemente, su contenido. 
  
Que disfrutéis del cuadro y la polka donde los martillos forjan las cajas. ¿No os gustaría viajar en el tiempo y poder ser la niña del sorbo de agua?  A mí mucho!
 
Manuel López-Benito
 

Feuerfest! polka francesa Op. 269   

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