Clásica 2

Revista de Ópera y Música Clásica

Claude Monet: Una Biografía Musical. Capítulo 3

Fecha de publicación: 03 de diciembre de 2011

LA MÚSICA CLÁSICA Y LAS ARTES PLÁSTICAS. Tras el anuncio a su padre de que quería estudiar en París, Monet no perdió el tiempo. Así, en el mes de abril de 1859 nuestro pintor dejó Le Havre para dirigirse a la capital francesa. 

Claude Monet: Una Biografía Musical. Capítulo 3

 

Música clásicaCLAUDE MONET. CAPÍTULO 3

Cargado de ilusiones y con unos pequeños ahorros que su actividad como caricaturista le habían proporcionado, Monet visitó a Constant Troyon, pintor y antiguo maestro de Boudin, quien le aconsejó, para horror de nuestro joven, que se dedicase a copiar en el Museo del Louvre y así mejorar su técnica de dibujo. 
 
Monet no estaba dispuesto a “perder” el tiempo de esta manera y, una vez más, se mostraría inconformista y rebelde asistiendo a la ecléctica y liberal Academie Suisse, fundada por Charles Suisse quién, contra las reglas academicistas al uso, permitía a sus alumnos total libertad para ejecutar sus obras. La Academie Suisse fue un referente para los pintores vanguardistas. Allí trabajaron, entre otros, Eugène Delacroix, Gustave Coubert, Camille Pisarro y Paul Cézanne. 
 
Monet alternaba sus horas entre la Academie Suisse y la Brasserie des Martyrs, una pequeña tasca de artistas donde Monet realizaba sus famosas caricaturas, su fuente principal de ingresos para mantenerse en París. 
 
A Monet no le gustaba aquel ambiente y prácticamente lo frecuentaba por necesidades económicas como dejó escrito. Sin embargo estas visitas a la Brasserie pusieron a nuestro pintor en contacto directo con el pujante movimiento “Realista”, como veremos en el capitulo siguiente, y fundamentalmente con la obra de Gustave Courbet
 
Pero dejemos que sea el propio Claude Monet quién nos ilustre sobre estas visitas a la Brasserie des Martyrs de París y  sobre sus impresiones en ella. 
 
 Así dejó escrito Monet años más tarde:
 
En aquellos tiempos solía frecuentar la famosa brasserie de la Rue des Martyrs, que no me ha acarreado más que perjuicios y pérdida de tiempo. Allí conocí a todas las personas de las que habla Firmin Maillard en su libro Les derniers bohêmes (*): al propio Maillard, a Albert Glatigni, Théodore Pelloquet, Alphonse Duchesne, Castagnary, Delvau, Daudet y a otros haraganes como yo en aquella época. También me encontraba allí con Courbet, pero a él no le conocí hasta mi regreso del servicio militar".
 
Manuel López-Benito
 
Continuará (…)
 
(*) Los Últimos Bohemios
 

Música clásica y arte en Clasica2LA PINTURA

Para ilustrar este nuevo capítulo de Claude Monet, una biografía con música clásica, he incluido un cuadro de Courbet pintado en 1853, La costurera dormida, a modo de muestra de la pintura con la que Monet estuvo en contacto a su llegada a París en 1859.

Audición de música clásicaAUDICIÓN DE MÚSICA CLÁSICA EN CLASICA2

Aquel París del momento vibraba con las obras de Héctor Berlioz (1803-1869) y Charles Gounod (1818-1893). Os propongo que escuchemos esta página maravillosa de Hector Berlioz “La mort d´Ophélie- Ballade” de su obra Tristia Op. 18
 

Tristia Op. 18: “La mort d´Ophélie- Ballade”  

Auprès d'un torrent, Ophélie
Cueillait tout en suivant le bord,
Dans sa douce et tendre folie,
Des pervenches, des boutons d'or,
Des iris aux couleurs d'opale,
Et de ces fleurs d'un rose pâle,
Qu'on appelle des doigts de mort.
Puis élevant sur ses mains blanches
Les riants trésors du matin,
Elle les suspendait aux branches,
Aux branches d'un saule voisin;
Mais, trop faible, le rameau plie,
Se brise, et la pauvre Ophélie
Tombe, sa guirlande à la main.
Quelques instants, sa robe enflée
La tint encor sur le courant
Et comme une voile gonflée,
Elle flottait toujours, chantant,
Chantant quelque vieille ballade,
Chantant ainsi qu'une naïade
Née au milieu de ce torrent.
Mais cette étrange mélodie
Passa rapide comme un son;
Par les flots la robe alourdie
Bientôt dans l'abîme profond;
Entraïna la pauvre insensée,
Laissant à peine commencée
Sa mélodieuse chanson. 
 
Junto a un arroyo Ophelie
a un sesgo crece un sauce
Cuyas llorosas hojas se reflejan
En las corrientes aguas cristalinas;
Allí, la sien ceñida de fantásticas
Guirnaldas de ranúnculos y ortigas
De mayas y purpúreas abejeras
A las que nombre menos decoroso
Da el rústico pastor, y que las castas
Doncellas llaman dedos de difuntos;
Allí, trepando por colgar sus flores
De los pendientes ramos,
se desgaja un vástago envidioso,
y juntamente con sus trofeos rústicos,
la pobre al rumoroso arroyo cae.
Sus ropas la sostuvieron,
huecas y extendidas,
Sobre las raudas aguas cual sirena,
Y en tanto iba cantando
de tonadas antiguas trozos mil,
como ignorante de su peligro,
o como un ser criado,
Nacido en aquel
líquido elemento.
Poco duró, que al cabo sus vestidos,
Pesados con el agua que absorbían,
Interrumpiendo su canto melodioso
A cenagosa muerte la arrastraron
 
 
(Suave, esta pieza es una versión en estrofas variadas de una paráfrasis francesa del discurso de la Reina en el acto IV de Hamlet)

Artículos relacionados

La Música Clásica y las Artes plásticas

Claude Monet. Capítulo 4

 

NOTA: Si quieres estar puntualmente informado de las publicaciones de Clasica2 suscríbete al BOLETÍN y recibirás en tu buzón de correo las actualizaciones más interesantes, nuevos vídeos y audiciones, eventos próximos... Totalmente gratuito.

 
Compartir

Últimos artículos
Nube de etiquetas Clásica2
Clásica 2
© 2021 Clasica2. Todos los derechos reservados.