Clásica 2

Revista de Ópera y Música Clásica

Giacomo Puccini: Misa de Gloria

Fecha de publicación: 10 de septiembre de 2010

Programas de Mano de la Hemeroteca de Música Clásica de Clasica2 presenta hoy la Misa en La mayor para cuatro voces y orquesta de Giacomo Puccini, con motivo del concierto ofrecido por la Orquesta Sinfónica de RTVE el 26 de octubre de 2000. 

Misa de Gloria de Puccini


música clásicaNOTAS AL PROGRAMA DE MANO

“Cuando en 1880 Giacomo Puccini (1858-1924) escribe su Misa, tiene 22 años y es el “músico” de Lucca, como lo había sido su padre Michele (1813-1864) y antes su abuelo Domenico (1775-1815), su bisabuelo Antonio (1747-1832) y su tatarabuelo Giacomo (1712-1781). Ahí no cabían dudas; desde siglos atrás, decir compositor en Lucca era como decir Puccini. A la muerte de Michele, Giacomo tenía cinco años y no podía hacerse cargo aún de la tradicional tarea. Por eso, el Ayuntamiento de Lucca contrató al tío de Giacomo, Fortunato Magi, como organista y director de coro, pero con la condición de formar al joven Puccini y cederle el puesto en cuanto estuviera a punto. 
 
Giacomo fue desde los diez años corista de San Martín y San Miguel y, desde los catorce, organista de las varias iglesias del lugar, en las que practicaba con soltura la improvisación. Empezó a componer a los dieciséis, pero perdió pronto la afición al órgano y a los motivos litúrgicos. A los dieciocho, se pegó la gran caminata desde Lucca hasta Pisa, treinta kilómetros a pie, para ver una representación de Aída. Volvió impresionadísimo, conquistado por Verdi y por el teatro, y completamente  decidido a no ser otro eslabón de la cadena Puccini en Lucca. 
 
Muy pronto después de estrenar su Misa en la iglesia San Paulino de Lucca, Giacomo se marchaba a Milán a estudiar en el Conservatorio, a ver teatro, a componer óperas y a convertirse en Puccini. Ésta de Puccini, como otras célebres obras religiosas salidas de pluma operística (el Réquiem de Verdi, o el Stabat Mater de Rossini, por ejemplo) ha sido acusada de resultar más sacrílega que sacra por salirse constantemente del género litúrgico y por confundir el escenario con el altar. Tal reproche le hizo a esta Misa Carlo Angeloni, el profesor de Puccini en Lucca. Hoy, oídas las miserias musicales que dominan la liturgia postconciliar, nos dan la risa esos remilgos. 
 
En la Misa de Puccini se oyen efectivamente las aficiones teatrales del autor. Los pasajes encomendados a las voces solistas (tenor en el “Gratias” y en “Et incarnatus”, barítono en “Crucifixus” y “Benedictus” y ambos en el “Agnus Dei”) y algunos coros, se los imagina uno muy bien sobre las tablas pero, en cambio, el hermosos “Kyrie” suena a honesta plegaria y no faltan en esa Misa los pasajes fugados (“Cum Sancto Spirito”, “Et vitam”), que siempre hacen iglesia y huelen a incienso.
 
Años después, siendo ya rey de los teatros, Puccini habría de volver unas cuantas veces sobre la música de esta Misa. Sea por prurito autobiográfico, por la necesidad de sugerir ambiente eclesial o por el afloramiento natural de los viejos temas que se le quedan a uno en la mente, el hecho es que algunos de los motivos de esta Misa llevan un siglo recorriendo los teatros de la ópera del mundo entero. Michael Kaye ha identificado los siguientes: fragmento del “Kyrie” suenan en la plegaria y en la entrada de Tigrana en el primer acto de “Edgar”, con repetición en el acto II; el “Agnus Dei” se convirtió en el madrigal “Sulla vetta tu del monte”, del acto II de Manon Lescaut y, según algunos, el “Gloria” está en el punto de partida del final del acto I de “Tosca”.
 
Tras su estreno en Lucca, la Misa en La mayor para cuatro voces y orquesta de Puccini permaneció en la Biblioteca del Instituto Puccini de Lucca, guardó allí un silencio septuagenario del que no fue rescatada más que en 1952, en Chicago, como resultado del empeño de Dante del Florentino, admirador y amigo del autor. La primera edición de la obra se hizo ese mismo año en la casa Mills de Nueva York, con el título de Misa de Gloria. Nunca antes había sido mencionada por ese nombre. Valga como explicación el hecho de que el “Gloria” consume casi la mitad de los cerca de cincuenta minutos que dura la misa. Hay otra edición, de Ricordi, que se titula "Misa a cuatro voces”.    

Audición de música clásicaAUDICIÓN DE MÚSICA CLÁSICA EN CLASICA2

Escuchemos, a continuación, la Misa en La mayor para cuatro voces y orquesta de Giacomo Puccini
 
 

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