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Revista de Ópera y Música Clásica

Wagner y el Don Giovanni de Mozart

Fecha de publicación: 10 de julio de 2014

Wagner fue el único de sus hermanos que no recibió clases de piano en su tierna infancia. Una circunstancia que el compositor atribuye al miedo que tenía su madre a que se dedicase a cualquier actividad artística que, además, lo condujese finalmente al teatro. Sin embargo no tuvo más remedio que ceder y le puso un profesor, Herr Humann, del que Wagner recibió unas rudimentarias clases pianísticas. Contaba entonces 12 años.

Revista de música clásica. Macke

 

Música ClásicaWAGNER Y OTROS MÚSICOS. CAPÍTULO 3: DON GIOVANNI DE MOZART

Contexto Histórico. Leipzig 1828

Con escasos conocimientos pianísticos el chiquillo se sumergió en el intento de interpretar la obertura del Freischütz de Weber, obra que adoraba (Ver Wagner y el Freischütz de Weber ). Una vez que consideró que podía volar sólo, abandonó las clases de Humann y se dedicó a “investigar nuevos repertorios”, entre ellos el Don Giovanni de Mozart del que dice:

CITA DE WAGNER

So versuchte ich es auch mit Mozarts Don Juan, ohne jedoch noch Gefallen daran finden zu können, da mir namentlich der italienische Text im Klavierauszuge die Musik in ein frivoles Licht setzte und vieles mir darin tändelnd und unmännlich erschien. (Ich entsinne mich, daß, wenn meine Schwester Zerlinens Ariette »Batti, batti, ben Masetto« vortrug, mich diese Musik völlig als weichlich und weibisch abschreckte.)

Así intenté también con el Don Giovanni de Mozart, sin poder al fin hallar placer en ello, pues, en la reducción para piano, sobre todo el texto italiano me puso la música bajo una luz frívola, y muchas cosas me parecieron allí triviales y no masculinas. Recuerdo que cuando mi hermana tocaba la arietta de Zerlina Batti, batti, ben Masseto, la música me desagradaba por melindrosa y afeminada”.

En esta época visitaba la casa de su familia el castrato italiano Sassaroli y el compositor Weber, representantes para el joven de los dos mundos operísticos: el italiano y el alemán. A modo de ejemplo de la importancia que tienen las impresiones infantiles para el desarrollo de la personalidad en el adulto, reproduzco a continuación las razones que aduce Wagner para decantarse por la ópera alemana y que, de alguna manera, explican también lo arriba comentado sobre la ópera mozartiana. Dice así:

CITA DE WAGNER

Der italienische Sopransänger, ein ungeheurer, rundbäuchiger Koloß, entsetzte mich durch seine hohe Weiberstimme, seine erstaunliche Volubilität im Sprechen und sein kreischendes stets bereites Lachen. […] italienisch sprechen und singen hören, erschien mir als das Teufelswerk dieser Spukmaschine,  […]  begründete sich in mir ein so starker Widerwille gegen dieses Element, daß ich noch in spätesten Zeiten mich entsinne, bis zu leidenschaftlicher Abneigung dadurch verführt worden zu sein. Die seltenen Besuche Webers scheinen dagegen in mir diejenigen ersten Eindrücke hervorgerufen zu haben, welche mich mein ganzes Leben lang mit unerlöschlicher Sympathie erfüllten.

“El castrato italiano, un monstruoso y barrigudo coloso, me espantaba con su atiplada voz femenina, su extraña volubilidad en el hablar y sus constantes y estrepitosas risotadas. […] Oír hablar y cantar en italiano me parecía la obra infernal de aquella fábrica de ruidos espectrales. […] Se instaló en mí una fuerte antipatía a este elemento, que recuerdo haberme visto inducido durante mucho tiempo a la más apasionada aversión al mismo. En cambio, las raras visitas de Weber parecen haber provocado en mí aquellas impresiones que, con eterna simpatía, han llenado mi vida

 

AUDICIÓN DE MÚSICA CLÁSICA

Os invito a escuchar la arietta de Zerlina, Batti, batti, ben Masseto.

Batti, batti, o bel Masetto,

La tua povera Zerlina;

Starò qui come agnellina

le tue botte ad aspettar.

Lascerò straziarmi il crine,

lascerò cavarmi gli occhi,

e le care tue manine

lieta poi saprò baciar.

Ah, lo vedo, non hai core!

Pace, pace, o vita mia,

In contento ed allegria

notte e dì vogliam passar.

Pega, pega, bello Masetto,

a tu pobre Zerlina:

aquí estaré cual corderita

aguardando tus golpes.

Dejaré que me arranques el pelo,

dejaré que me saques los ojos,

y tus queridas manitas

contenta después sabré besar.

¡Ah!, ¡ya lo veo, no serías capaz!

Paz, paz, ¡oh, vida mía!

En la dicha y la alegría

pasaremos día y noche.

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Manuel López-Benito

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