A lo largo de la Historia de la Música podemos observar que han sido múltiples los estímulos creativos que han guiado a los compositores en su labor artística, en la composición. Podríamos, sin miedo a equivocarnos que han sido múltiples las musas que han insuflado su aliento creador a los músicos. Por otro lado nada que no sea común al resto de las expresiones artísticas, y si me apuráis, al propio devenir vital de todos y cada uno de nosotros.
Al hilo de la magnífica representación de L´Orfeo de Claudio Monteverdi que ví ayer en una grabación del Teatro alla Scala de Milán, - dirección musical de Rinaldo Alessandrini al frente de Concerto Italiano, dirección escénica del genio norteamericano Robert Wilson, y con Sara Mingardo entre las cantantes destacadas-, me gustaría publicar en esta Sección de la Historia de la Música Clásica unas breves reseñas sobre algunos de los muchos músicos de la mitología clásica griega.
Hacer corresponder a las nueve Esferas con las nueve Musas, como va a realizar Martianus Capella en el siglo V d.C., se debe entre otras cosas a los siguientes antecedentes filosóficos: Al concepto pitagórico del número y sus relaciones, que ya vimos en clásica2; al pneuma y su significado para los estoicos - siglo IV a.C.-; y a Marco Tulio Cicerón (106 a.C.-43 a.C.) que, en sus obras De Natura Deorum y De Re Publica, desarrolla la teoría de la música de las esferas. Concretamente en el capitulo Somnium Scipionis (Re., 6.18. 18-19). Todo ello ayuda a Capella para establecer su tesis.
La simbiosis entre la Música y la Literatura está presente desde los orígenes de la expresión musical. De hecho el concurso de la voz protagonizando una utilización estética del lenguaje, y acompañada del efecto sonoro instrumental se confunde con el principio de los tiempos.