Francis Poulenc compone en 1928 su Concierto para clave y orquesta en Re mayor "Concert champêtre". La obra se la dedica a Wanda Landowska quien lo estrenó con la Orquesta Sinfónica de París dirigida por Pierre Monteux, en París, el 3 de mayo de 1929. Podemos catalogar esta obra de Poulenc como “neoclásica” en su formulación y descriptiva del paisaje campestre, tal como apunta su título, en su significado.
El clave, instrumento fundamental de la música barroca, fue prácticamente desplazado de los escenarios con la aparición del fortepiano y de los grandes pianos de concierto. Los compositores y sus audiencias prefirieron al nuevo instrumento. Sin embargo no murió para siempre. Los criterios historicistas y la necesidad de ser fiel a los compositores en sus deseos estéticos y en sus instrumentos para plasmarlos han hecho que una fuerte corriente interpretativa y musicológica esté hoy de la máxima actualidad y dotada de músicos de primer nivel